La buena gente que Dios te pone en el camino y te cuida como si te conociera de toda la vida.

Los que te regalan una sonrisa… porque sí.

Los saludos que te llegan de España y no te esperabas.

La familia que hoy no los puedo ver y aún así te mandan ánimos y el corazón pues sonríe de otra manera

La cama en la que por fin coges…esas cosas que tenemos siempre y no valoramos son las que más me están cuestionando…y para todo lo demás…

Dar gracias a Dios por esta oportunidad que me ha dado la vida y por hacerlo a las puertas del sacerdocio porque esto me confirma muchas cosas y me ayuda a arreglar muchas más.

Hoy las cinco horas de coche hasta Natitingou me han dejado sin poder hacer muchas fotos y la verdad que del día me quedo con la Eucaristía.

Ser pan vivo para el Vivo…Viva Cristo Rey.