Adentrarse en un mercado es de auténtica locura pero es una gran muestra de la cultura y las costumbres de cada lugar y aquí no iba a ser menos…

La cantidad de puestos de verduras, frutas o legumbres se transforman en una manta de color y sabores que sería empezar y no parar.

Sin embargo, debo reconocer que los puestos de pescado y carne te dan una vuelta al estómago…o dos…o tres…

Entra la curiosidad y empiezas a preguntar qué son las cosas que vas viendo y no dan a basto a responderte…