Ya lo dice la canción de Hakuna:

Siempre imaginé la felicidad ligada al poder y a la comodidad
Siempre imaginé la felicidad ligada a mis sueños cumplidos
No sabía que la felicidad era asíMiembro de un pueblo, tengo familia
Ciudadano del cielo y de estirpe eligida
De nación, piedra de iglesia, que habita en Jerusalén

Sin embargo, una vez más la sensación de ser pequeño en medio de algo muy grande, un sentimiento de pertenencia, de necesitar poco para tener mucho…el ciento por uno.

Al terminar la Eucaristía, presentando a unos bebés a la comunidad y al Señor….vi en la fragilidad, lo grande que Dios nos hace. De todo se sirve Dios para llegar a nuestro corazón.