Nos recuerdan nuestro pasado, nuestros ancestros…de dónde venimos y ha de marcar el hacia donde vamos. Aunque nuestro árbol pierda hojas, dé muchos frutos…siempre seguirá necesitando de las raíces como impulso y alimento…no podemos renunciar a ellas y mirar hacia otro lado.

Esto es algo que estas gentes parecen transmitir: quieren respetar a sus mayores, no renunciar a su tradición mirando a lo que les viene de afuera con cierto temor pero afrontándolo con miedo y sabiendo asumirlo como suyo. Un pueblo que ha sufrido la esclavitud siempre parece herido de muerte y a la vez fuerte y unido para ayudarse y salir adelante.

Nimpuna es ejemplo de ello, crece y maduran en su camino de fe para pronto comenzar a bautizarse. La capilla comienza a quedarse pequeña y vienen de los poblados cercanos a la celebración con ganas de seguir aprendiendo.

Aunque machaquen sus raíces siguen dando fruto y creciendo fuertes.