Hoy he participado por primera vez desde detrás del altar en una misa, una nueva perspectiva desde el que observar como se implican en los cantos, las oraciones y cuidar los unos por los otros especialmente de los más pequeños de la comunidad que tan pronto están saltando y brincando como caen rendidos y se duermen como si el resto del mundo no existiera.

El tener la oportunidad de darles la Comunión me hizo ver su máximo respeto y devoción, su búsqueda de estar en gracia y crecer en su camino de fe y de vida en Cristo. Una vivencia que se extiende fuera de las paredes de las capillas cuando toca ir a visitar a un enfermo o anciano que no haya podido asistir a la celebración. Una procesión llena de vida fue al encuentro de Colette, enferma en su casa, pequeños, grandes…TODOS nos acercamos a saludarla, Antonio dirigió una petición y oración por ella y al irnos me acerqué a hacerle una foto y darle la bendición pidiendo al Señor su fortaleza. La sonrisa que me dedicó quedará marcada en la memoria del alma.

¡Gracias Señor por mostrarme la fuerza de la Comunidad en el rostro de Colette!

Colette