Hoy he vivido en Baoura muy fuerte el sentimiento de pertenencia y comunión con algo muy grande al tener en mente la Jornada de la Iglesia Diocesana. Creo que es la comunidad más numerosa que me he encontrado hasta ahora dado que la celebración del domingo supera todas las demás con creces. Parecía que no faltaba nadie.

Ha sido una misa muy festiva por el gran coro de voces e instrumentos que ayudaron y que anima a grandes y pequeños. A la hora de la colecta parecía escenificarse el evangelio de hoy encarnado en cada uno de aquellos que se acercaron a echar su limosna al cesto para sostener la comunidad.

Encuentros, sonidos, silencios, luces y sombras….todo encaja. Gracias Señor por el pan vivo.