Al no tener celebraciones en las comunidades me han llevado a visitar en Bembereke – ciudad en la que estaba nuestra misión anteriormente – un Santuario Mariano que cuida una comunidad de Franciscanos de la Inmaculada, tres frailes que tienen la suerte de acoger en el postulantado a cinco jóvenes desde hace pocas semanas. Siendo sábado, nos hemos encontrado varios grupos rezando el Rosario y entre ellos muchos jóvenes y niños. El templo se encuentra en frente de un internado que acoge a niños de todas las edades en etapa escolar y que también atienden los Franciscanos de la Inmaculada. Junto al internado hay una gran finca donde han hecho un Vía Crucis en pleno bosque con grandes árboles que te protegen un poco del sol pero aun siendo apenas las 9 de la mañana…parece imposible atreverse a subir al monte para recorrerlo, quizás tengamos oportunidad de visitarlo planeando hacerlo bien temprano.

Después tocó el turno de la comunidad de Dominicas de la Anunciata donde seis hermanas están al cargo de un colegio privado en una gran extensión y bastante equipado. Ha sido un momento más distendido al poder charlar un poco en español con ellas y comentar la situación que se está viviendo respecto al coronavirus y también los típicos cambios que su congregación hace al ir planteando nuevas pastorales y proyectos como una cooperativa de karité.

Ya de vuelta a la misión nos unimos por el canal de YouTube a los compañeros que hoy han recibido el ministerio del Lectorado de manos de nuestro obispo Don Jesús en la Capilla Mayor del Seminario en la Fiesta de los Seministas Mártires. ¡Una gozada poder vivirlo desde tan lejos pero a la vez tan cerca!

Un comentario sobre “La vida religiosa en Bembereke

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