El campamento base es GAMIA, situada al norte de Benín y con unos 30.500 habitantes. Por la mañana, paseando los caminos entre las casas desde la misión hasta la parroquia te encuentras con gente trabajando el campo o cuidando el ganado y a la vuelta por la zona del mercado hemos visto desde una mujer con su telar, los niños en el colegio o jugando al futbol y gran cantidad de puestos de comida o comercios como la peluquería o la sastrería.

La parroquia está dedicada a San Francisco de Asís, cuenta con un templo y unos locales para las reuniones o la catequesis. Pese a su sencillez en la construcción no deja de resultar acogedora y luminosa…a la noche me sorprenderá mucho más. [más adelante …]

Durante el paseo no falta el gesto educado, incluso sonriente o las miradas de sorpresa de los más pequeños que se acercan atrevidos o se esconden en el regazo de sus madres… o al asomarme a la ventana del colegio se ríen de las muecas que un desconocido les hace por la ventana para luego echarnos todos a reír y despedirnos porque vuelve el profesor y ya empiezan de nuevo las clases tras el recreo. El calor comienza a hacer difícil alargar mucho la caminata – y eso que apenas son las 9 de la mañana – y ver a los chavales jugar al fútbol da que pensar en que por mucho que me apetezca ponerme a dar unas patadas con ellos no duraría ni la primera carrera y al primer regate a saber dónde acabaría…casi seguro que al suelo.

Apenas anochece nos subimos al coche y nos acercamos de nuevo a la parroquia, es el momento más impactante del día al ver cómo la comunidad comienza a aparecer en bandada porque llega la hora de Adoración al Santísimo. No me sorprende mucho que ocurra, como en nuestras parroquias, que las mujeres ocupen una bancada y los hombres la otra porque lo que realmente capta mi atención es: ver las familias llegando al completo, los cantos que intercalan con los misterios del rosario, su acompasado ritmo de oración de los «Ave María» que pese a los diversos idiomas o dialectos se sienten con la misma serenidad y cariño hacia la Virgen en cualquier lugar del planeta y por supuesto, el cuidado y esmero que ponen en los detalles del encuentro al que acuden con alegría…siempre tan contagiosa.