La costa de Benín quedó marcada por la esclavitud y guarda lugares para recordar esa triste historia que ojalá no se repita. Millones de benineses fueron llevados a América como mano de obra forzosa.

Ahora los poblados subsisten gracias a la pesca y comienzan las iniciativas para intentar atraer el turismo. Toda la comunidad se une para sacar las redes del océano, las mujeres se hacen cargo de vender lo que hayan conseguido.

Unir fuerzas contra el pasado se transforma en su futuro.