Cuando uno se imagina no alcanza a entender lo que se va a encontrar. La realidad de África puede ser un choque frontal o una aventura emocionante. Cada rincón, cada sonrisa, cada realidad a la que te acercas te sorprende.

Toca dejarse enriquecer y, desde la empatía, aprender a ponerse en su lugar. Tratar de comprender sus búsquedas, sus sueños, sus anhelos y sus verdaderas necesidades. No necesitan «europeizarse», necesitan crecer poniendo en valor su identidad y su cultura.

Al final en la mente nace un árbol con muchas ramas e intentos de encajar todas las piezas.